Lester Flatt


El Gran Triunvirato (2)

       Y de nuevo vuelvo a recordar que no estamos dando ninguna lección de historia referente al maravilloso mundo romano, con todos mis respetos, sino más bien que estamos hablando de alguno de los mandamases, y más respetados guerrilleros del bluegrass americano, nuestro Lester Flatt, ¿queda claro?



     Este hombre que nació para la música, que vino a este mundo para dominar cualquier cosa que tuviera cuerdas, (en el buen sentido de la palabra como nadie) nos encandiló a todos, ya fuese que tocara la el banjo, la guitarra o la mandolina, convirtiéndose, en uno de los “amos y señores” del bluegrass, ocupando un lugar en el llamado “Salón de la Fama del glorioso mundo del country”, mientras que otros, simples humanos como yo, tan solo aspiramos a sentarnos en el butacón del tranquilo salón de nuestra casa, del dulce hogar para escuchar su música, transportándonos a ese paraíso particular que tiene cada persona en su interior, en su imaginación…

Little Cabin Home
Kentucky, sobre el año 1971...

     Desde su Tennessee natal se trasladó a Carolina del Norte, cuidado que no estamos hablando de la película “Lo que el viento se llevó”, sino del deambular del Sr. Flatt hasta la fama. Bueno siguiendo con el rollo anterior, llegó a Carolina para ser un trabajador del sector textil, el poco tiempo que le quedaba lo dedicó a su guitarra y a integrarse dentro del mundo musical de la zona, lo que los “finolis” dirían esa frase tan culta de “sociabilizarse en su nicho social”, jope parece que estoy de nuevo ocupando un aula universitaria, pero estoy en el estudio de mi casa haciendo la entrada correspondiente a este blog.


¡¡Todos a Folsom de cabeza!!

Dándole al bluegrass como nadie, ¡Greatsss!

¡Cuidado! no todo va a ser música y trabajo. Dejó tiempo para el amor, casándose con una chica muy interesante llamada Gladys Stacey, con la que formó un dúo, cantando juntos una gran temporada, vamos diez añitos mes arriba, mes abajo. El resto de la historia ya la conocéis, llegaron Bill Monroe y Earl Scruggs y durante bastante tiempo la liaron parda para el bien de la música, para el bien de nuestro oídos, con lo que gracias a esto es propietario de un Grammy, que por derecho lleva debajo del sobaco, en su mano, ya que en la otra siempre llevará un instrumento musical, su guitarra, incluso allí arriba, en los eternos cielos, donde estará deleitando a los ángeles con su increíble música.

Junto a Josh en Ballard of Jed Clampet




Felices acordes amigos…



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